CAPITULO 4: Consecuencias.
Ya en la escuela, y mientras pasan las horas, mi cuerpo empieza a
empeorar.
<¿Por qué me duele tanto? Ayer estaba mucho mejor.>
-¿Te sientes bien?- Alex interrumpe mi pensamiento con una cara de
preocupación que hasta un siego la vería.
-Sí, ¿Que te hace pensar lo contrario?- Le digo fingiendo que el dolor
que siento internamente no existe.
-¿Cuanto falta para que termine el día?- Digo un poco nervioso.
-¿Realmente te sientes bien? Estas actuando raro, muy raro.-
-¡Que me siento perfecto!-
-Bueno, bueno, lo que tu digas.- Me dice Alex intentando calmarme.
-Y faltan 2 horas para que termine el día de hoy.- Dice Saskia entrando a
la conversación.
-¿Desde cuándo llegaste?- Le digo mientras mi nerviosismo va aumentando
notoriamente y el dolor se acrecienta.
-Realmente no estás bien. ¿Por qué no llamas a tu casa paz...?.-
-¡Me siento bien, maldición!- Les digo ya con enojo en mi vos.
<El dolor no cesa, y mi mente está empezando a ser afectada>
-Me voy, nos vemos luego.- Les digo a esos 2 mientras camino a un lugar
apartado.
<¿¡Por qué!? ¿¡Por qué no se va este dolor!?>
El día termina y así como así el dolor cesa.
-Kuyén, recuerda que tenemos entrenamiento hoy.- Dice Alex mientras se
despide.
-¡Claro!- Digo haciendo lo mismo.
-Ya podemos irnos.- Dice Saskia quien está a mi lado desde no se qué
momento.
-¿Qué? ¿Acaso necesitaba tu permiso?-
-¡Claro!, ¿¡O me ibas a dejar sola aquí!?- Me responde con un muy notable
desagrado y desprecio hacia mi persona.
-¿¡Y por qué estoy obligado a esperarte para acompañarte!?-
-¡Porque! P-Por qué. eh, bueno, yo- Empieza a bajar la voz y fijar la
mirada al piso mientras se vuelve a apenar como la otra vez.
-Ahí vas otra vez. Ya te apenaste.-
-Claro que no.-
-Estoy empezando a tener sospechas de que te gusto.-
-¡Que idioteces dices!-
Ella me golpea en el brazo derecho. Fui empujado fuertemente contra un
árbol que había a la izquierda.
-¿¡E-estas bien!?- Me pregunta Saskia con preocupación y nervios.
-S-si, no te preocupes. Eres muy débil como para hacerme daño.-
-¿Que dijiste?-
-Nada, nada.-
<Aunque diga eso, ese golpe me dolió más que muchos otros que recibí en
el pasado.>
-K-Kuyén, ¿Te sientes bien?-
-¡¡Ya te dije que sí!!-
-¿Por qué tanta preocupación por mi? Después de todo, nos conocimos hace
poco.- Le respondo calmándome un poco.
-¿No es normal que me preocupe por la persona que muy posiblemente me salvo
la vida? Además, siente que te la debo.-
-No fue nada. Eso solo lo hice porque quise, no es como si me importaras.-
-¿P-por qué me salvaste?-
- Ya te lo dije. Lo hice porque quise, no soporto a las personas como él. -
-Entonces, ¿Por qué..?-
-¡Ya basta con tantas preguntas!-
-Camina el resto sola a tu casa. Yo me voy.- Le digo y tomo un camino
diferente mientras acelero el paso.
-Realmente no estás bien, Kuyén.-
Llego a mi casa, dejo las cosas, como de costumbre, y me acuesto.
<Ese dolor. ¡Otra vez no!>
Un dolor punzante recorre todo mi cuerpo, causando que este se paralice.
El sueño me invade, y con mi cuerpo paralizado no tengo otra cosa que hacer
más que dormir.
Los sonidos del timbre me despiertan. Miro mi reloj veo que ya son las 4:30
Pm
<Un momento... ¡Mi cuerpo ya responde normalmente, y el dolor se
fue!>
Me levanto y me dirijo hacia el portero eléctrico.
-¿Hola?- Pregunto hacia una persona, que supongo yo es Alex.
-¿Bajas o no?- Efectivamente era Alex.
-Ya voy.- Le digo con pereza.
Bajo a abrirle y lo hago subir al departamento.
-Espera a que me cambie y luego entrenamos. ¿Está bien?-
-Claro.-
-Listo, vamos.-
Ya en el patío del edificio (el cual es muy grande), empezamos a entrenar.
Luego de los calentamientos, y ya preparados, empezamos con la práctica de
combate libre.
-¿Listo?- Le pregunto.
-¡Listo!-
Proyecto una cantidad considerable de fuerza en mi puños derecho.
<¡NO!>
Al intentar golpear a Alex (quien estaba con la guardia en alto), mi cuerpo
se debilito mucho y apenas llegue a acercarme. Caí arrodillado al suelo.
-¡Kuyén! ¿¡Estas bien!?-
-No te preocupes, no fue na...-
Un chorro de sangre sale de mi boca con gran rapidez hacia el piso el cual
queda manchado.
<No, no puede ser>
Mis nervios, mis temores y mis miedos más profundos. Todos aumentados a
niveles que no creía que fueran posible.
<¿¡VOY... A... MORIR!?>
Ese pensamiento me destruía la mente, paralizando mi cuerpo y dejándome ese
cuadro terrorífico que es el ya casi indistinguible piso de color gris,
manchado con una gran cantidad de mi sangre.
Sin poder decir ni hacer nada, solo espero ese momento final, ese hermoso
reencuentro con seres que amo, y esa despedida de otros que extrañare.
Ese cuadro de horror de color rojo, poco a poco va cambiando. El rojo de mi
sangre empieza a tornarse más claro, hasta llegar al punto de ser completamente
blanco.
-Conque otra vez aquí, ¿Eh?- Esa voz otra vez.
-Ya me lo esperaba, después de todo, solo tienes 14 años.-
-¿Que quieres decir?-
-Por favor, no me digas que pensaste que podías sobrevivir a una pelea como
esa y recuperarte tan rápido.-
-Bueno, debo admitir que me sorprendí.-
-Ay por dios, eres muy vanidoso ¿Sabes?-
-Ve al grano por favor.-
-Lo que pasa es que tu estas casi muerto, pero gracias a que eres fuerte,
pudiste "curarte" un poco más rápido, lo suficiente para sobrevivir.
Pero a consecuencia, tu cuerpo ahora está sujeto a tu mente y tu energía (tanto
física, mental y espiritual). Tienes que descansar, y no moverte por 2 días
mínimo, además de no comunicarte con nadie importante, por lo menos hasta que
tu mente y sentimientos se estabilicen de nuevo.
-¿Que quieres decir? Pero si ayer me sentía perfecto, incluso mejor que
antes de pelear contra esos hombres.-
-¿Recuerdas la noticia de alerta?-
-Sí. ¿Pero qué tiene que ver con esto?-
-Esa noticia te desestabilizo mentalmente.-
< Estoy muy consciente que en mi estado actual, soy muy débil como para
enfrentarme a ellos.>
-Veo que ya lo entendiste.-
-Ya entendí, pero...-
-¿Pero qué?-
-¿Podre sobrevivir ahora?-
-...-
-Claro, esto solo te da la ventaja para quedarte solo y tranquilo esos 2
días que necesitas para recuperarte.-
-Bueno, creo que ya es hora de que te vayas.-
-Bien, y gracias.-
-No, agradécele a él...-
Despierto en el hospital, en una habitación blanca (casi tan blanca como
ese mundo).
<Tal perece que esa voz tiene razón.>
Observo mi alrededor y no encuentro ningún signo de que alguna persona esté
aquí.
<Es raro que no haya un medico.>
Observando la habitación, logro ver un reloj en la pared.
<Con que 5 horas, ¿eh?> <Ahora entiendo porque no hay nadie.>
Ya luego de evaluar mi situación, decido descansar y así lograr
tranquilizarme un poco.
<Esto es increíble.> Recordando cosas que dije en el pasado me doy
cuenta.
<Solo soy un hablador.>
< Ya te lo dije. Lo hice porque quise, no soporto a las personas como él.>
<Que idiota soy. Realmente lo hice porque así mi conciencia lo
quiso.>
<Aunque lo quiera negar, aunque quiera olvidar a ese yo del pasado, no
lo puedo evitar.>
-¡Cual es mi lugar en este mundo?- Le pregunto la nada mientras busco
alguna respuesta o señal.
<El dolor empieza otra vez. Sera mejor que me calme y deje de pensar en
ello.>
-Ja. Conque estas son las consecuencias.-
No hay comentarios.:
Publicar un comentario